Ursula von der Leyen enfrenta crisis en la UE: de arquitecta del poder a rehén de sus propias decisiones. Análisis del declive político europeo.
Introducción
Hay una imagen casi shakesperiana en lo que está ocurriendo con Ursula von der Leyen y la Unión Europea: la arquitecta que construyó una maquinaria de poder centralizado ahora descubre que esa misma máquina la está triturando. La presidenta de la Comisión Europea, que llegó al cargo en 2019 como una figura de compromiso, se convirtió en la líder más poderosa de la historia reciente de la UE durante la pandemia y la guerra de Ucrania. Pero en 2025, esa acumulación de poder se ha convertido en su mayor vulnerabilidad. Entre escándalos de contratación de vacunas, tensiones migratorias, crisis agrícola, el ascenso de la ultraderecha y una economía europea estancada, Von der Leyen enfrenta lo que muchos analistas llaman "el principio del fin" de su proyecto político. La pregunta ya no es si sobrevivirá políticamente, sino qué quedará de las instituciones europeas cuando termine este capítulo.
⚙️ La construcción del monstruo: cómo Von der Leyen centralizó el poder europeo
Para entender la caída, primero hay que entender el ascenso. Ursula von der Leyen llegó a la presidencia de la Comisión Europea casi por accidente. Ministra de Defensa alemana con un historial controvertido, no era la primera opción de nadie. Pero en las complejas negociaciones post-electorales de 2019, emergió como la candidata de compromiso que podía satisfacer a las principales familias políticas europeas.
Lo que nadie anticipó es que Von der Leyen resultaría ser una jugadora política mucho más astuta y ambiciosa de lo que su perfil sugería. La pandemia de COVID-19 fue su momento definitorio. Mientras los Estados miembros peleaban entre sí por mascarillas y respiradores, ella logró algo inédito: el fondo de recuperación NextGenerationEU de 750,000 millones de euros financiado con deuda común europea. Era un tabú roto, especialmente para países como Alemania y Holanda que se oponían históricamente a mutualizar deuda.
Luego vino la compra centralizada de vacunas, donde la Comisión negoció contratos masivos con farmacéuticas en nombre de todos los Estados miembros. El problema es que esos contratos, especialmente con Pfizer, están envueltos en escándalo. Según reveló The New York Times, Von der Leyen intercambió mensajes personales con el CEO de Pfizer, Albert Bourla, durante las negociaciones. Cuando el Parlamento Europeo y medios solicitaron esos mensajes bajo leyes de transparencia, la Comisión alegó que "no los puede encontrar". Conveniente, ¿no?
La invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 fue otro momento de centralización. Von der Leyen lideró paquetes masivos de sanciones contra Rusia, coordinó el apoyo militar y financiero a Ucrania, y se convirtió en la cara europea de la respuesta occidental. La Comisión Europea, tradicionalmente un órgano burocrático, adquirió un protagonismo político sin precedentes.
Pero todo ese poder acumulado tiene un costo. Y ahora llega la factura.
🔥 Los frentes de batalla: cuando todo se incendia al mismo tiempo
Si gobernar Europa siempre fue difícil, en 2025 es prácticamente imposible. Von der Leyen enfrenta crisis simultáneas en múltiples frentes, y cada una amenaza con derribar no solo su liderazgo sino el proyecto europeo mismo.
La crisis migratoria recargada: Europa nunca resolvió realmente el tema migratorio tras la crisis de 2015. Simplemente lo administró con acuerdos controvertidos como el pacto con Turquía. Ahora, con nuevas rutas desde el norte de África y presión desde Bielorrusia, el tema vuelve a explotar. El Pacto Migratorio Europeo aprobado en 2023 después de años de negociaciones es demasiado poco, demasiado tarde, y demasiado complicado. Países como Italia, Hungría y Polonia lo rechazan o ignoran. La extrema derecha crece alimentándose de cada crisis.
La rebelión agrícola: Los agricultores europeos están furiosos. Las regulaciones del Pacto Verde Europeo (Green Deal), el proyecto estrella de Von der Leyen, los está asfixiando con costos adicionales mientras productos de fuera de la UE compiten sin las mismas restricciones. Las protestas masivas de tractores que bloquearon capitales europeas en 2024 son una imagen que resume el descontento: la Europa "progresista" perdió la conexión con su base productiva rural.
El estancamiento económico: Mientras China y Estados Unidos crecen, Europa se estanca. La industria alemana, motor tradicional europeo, está en crisis por los altos costos energéticos post-Rusia y la competencia china. Según el Fondo Monetario Internacional, el crecimiento proyectado para la eurozona es apenas del 1.2% para 2025. La competitividad europea es una preocupación constante en Bruselas, pero nadie sabe cómo recuperarla sin renunciar a estándares sociales y ambientales.
La amenaza de la extrema derecha: Este es quizá el frente más peligroso. Partidos de ultraderecha gobiernan o cogobiernan en Italia, Países Bajos, Finlandia, Hungría, y tienen poder de veto en otros países. El ascenso de figuras como Giorgia Meloni, Geert Wilders o Marine Le Pen cambia el equilibrio político europeo. Ya no son fuerzas marginales: son mainstream. Y su narrativa antieuropea, anti-inmigración y anti-élites resuena cada vez más.
Los escándalos de corrupción: El "Qatargate", donde varios eurodiputados fueron acusados de aceptar sobornos de Qatar y Marruecos, manchó la reputación del Parlamento Europeo. Los mensajes borrados de Von der Leyen con Pfizer añaden una capa de sospecha sobre la transparencia de la Comisión. La credibilidad institucional europea está en mínimos históricos.
📉 El problema de fondo: Europa sin proyecto
Pero más allá de las crisis coyunturales, hay un problema estructural que nadie quiere admitir: Europa no tiene un proyecto político claro para el siglo XXI. La integración europea del siglo XX se construyó sobre dos pilares: paz tras las guerras mundiales y prosperidad económica. Ambos pilares se tambaleaban ya antes de Von der Leyen, pero bajo su liderazgo las grietas se han vuelto abismos.
La guerra en Ucrania expuso la dependencia estratégica europea de Estados Unidos para su seguridad. Todos los discursos sobre "autonomía estratégica" quedaron en eso, en discursos, cuando Europa necesitó armamento y logística militar. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025 agrava esta vulnerabilidad: si Washington decide desvincularse de la OTAN o priorizar el Pacífico sobre Europa, ¿qué hace Bruselas?
La transición verde, que iba a ser el gran legado de Von der Leyen, está generando resistencia masiva. No porque la gente no crea en el cambio climático, sino porque las políticas se implementan sin compensar a quienes más pierden. Los agricultores, los trabajadores industriales, las regiones dependientes de sectores contaminantes: todos sienten que Bruselas les impone costos que no pueden pagar.
La expansión de la UE, con Ucrania y otros países balcánicos en lista de espera, parece más una promesa vacía que un plan realista. ¿Cómo integrar países con niveles de desarrollo y sistemas institucionales tan diferentes cuando la UE actual ya no funciona bien?
Y el elefante en la habitación: el déficit democrático europeo. La gente vota en elecciones al Parlamento Europeo con tasas de participación mediocres, pero las decisiones reales las toman la Comisión y el Consejo Europeo en procesos opacos. Von der Leyen no fue candidata en las elecciones europeas de 2019, simplemente emergió de negociaciones entre gobiernos. Eso alimenta la percepción de que Bruselas es una burocracia incontrolable ajena a los ciudadanos.
🎭 La ironía trágica: cuando el poder se convierte en prisión
Hay una ironía casi poética en la situación de Von der Leyen. Concentró poder en la Comisión Europea más que ningún otro presidente antes que ella. Logró romper tabúes (deuda común, compra centralizada de vacunas, coordinación militar). Se posicionó como la líder indiscutible de Europa durante las crisis más graves en décadas.
Pero ese mismo poder la ha convertido en el blanco perfecto. Cuando las cosas van mal, no hay nadie más a quien culpar. Los gobiernos nacionales, maestros del arte de echarle la culpa a Bruselas, la señalan como responsable de todo lo que no funciona. La extrema derecha la usa como símbolo de todo lo que está mal con la "élite globalista". Incluso dentro de su propio Partido Popular Europeo hay voces que cuestionan su liderazgo.
El monstruo que creó —esa maquinaria centralizada de poder europeo— ahora la devora porque esa misma centralización la hace responsable de problemas que son estructurales, históricos y muchas veces fuera de su control real. Puede coordinar la compra de vacunas, pero no puede obligar a Hungría a respetar el Estado de derecho. Puede aprobar un Pacto Verde, pero no puede hacer que los agricultores lo acepten. Puede sancionar a Rusia, pero no puede ganar la guerra en Ucrania.
Y lo peor: no tiene salida clara. Si renuncia o es forzada a salir, el proyecto de integración europea que ella misma fortaleció podría colapsar. Si se queda, será el rostro del fracaso europeo. Es la clásica trampa del poder: creíste que lo controlabas hasta que descubres que te controla a ti.
🌍 Comparaciones históricas: los líderes que acumularon demasiado
La historia está llena de líderes que acumularon poder pensando que eso los hacía invulnerables, solo para descubrir que los convertía en blancos perfectos. Margaret Thatcher en Reino Unido dominó la política británica durante once años, pero su autoritarismo creciente y sus políticas impopulares terminaron con su propio partido forzándola a renunciar en 1990. Lloró cuando salió del 10 de Downing Street, víctima de la maquinaria que ella misma alimentó.
Angela Merkel, la predecesora y mentora política de Von der Leyen, acumuló poder inmenso en Alemania y Europa. Pero su manejo de la crisis migratoria de 2015 erosionó su capital político y alimentó el ascenso de la ultraderecha AfD. Se fue en 2021 con una Alemania y una Europa muy diferentes (y más divididas) de las que heredó.
Incluso Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea de 1985 a 1995 y considerado el arquitecto de la integración europea moderna, enfrentó resistencias crecientes hacia el final de su mandato. Su visión federalista chocaba con gobiernos nacionales que veían amenazadas sus soberanías.
La lección histórica es clara: en política, el poder acumulado tiene fecha de caducidad. Y cuando caduca, el aterrizaje suele ser doloroso.
💭 Reflexión final: ¿Salvará Europa o la enterrará?
Ursula von der Leyen llegó al poder casi por accidente y se convirtió en la líder más influyente de la Unión Europea en décadas. Rompió tabúes, centralizó decisiones y posicionó a Bruselas como actor político de primer orden. Pero en 2025, enfrenta una tormenta perfecta de crisis económicas, políticas, sociales y de credibilidad que amenazan no solo su liderazgo sino el proyecto europeo mismo.
La pregunta para los europeos (y para el mundo, porque una Europa inestable desestabiliza todo) es si Von der Leyen será recordada como la líder que salvó a Europa en sus momentos más oscuros o como quien presidió su desintegración. Porque ambos escenarios siguen siendo posibles.
Lo que está claro es que Europa necesita reinventarse. No puede seguir siendo un proyecto económico sin alma política. No puede seguir siendo una burocracia opaca que decide en nombre de ciudadanos que no la entienden ni la sienten suya. No puede seguir ignorando que la extrema derecha crece precisamente porque ofrece respuestas simples (aunque falsas) a problemas complejos que Bruselas no resuelve.
Von der Leyen construyó un monstruo creyendo que lo controlaría. Ahora ese monstruo tiene hambre. Y la historia nos dice que los monstruos políticos no discriminan: devoran a sus creadores sin remordimiento.
La verdadera tragedia no es personal, es colectiva: si el proyecto europeo colapsa, no será solo el fracaso de una líder, será el fracaso de generaciones que creyeron que la integración, la cooperación y la institucionalidad podían superar los nacionalismos y los autoritarismos. Sería volver a un siglo XX que Europa prometió dejar atrás.
¿Estamos condenados a verlo? Ojalá no. Pero los síntomas no son alentadores.
📢 ¡El futuro europeo nos afecta a todos!
Europa está en una encrucijada y lo que pase allí impactará al mundo entero. ¿Crees que Von der Leyen puede remontar esta crisis o es el principio del fin de la UE tal como la conocemos? ¿Es víctima de circunstancias imposibles o arquitecta de su propia caída? Comparte este análisis en tus redes sociales y ayuda a que más gente entienda lo que está en juego. Comenta tu visión: ¿qué debería hacer Europa para recuperar la confianza ciudadana? Suscríbete al blog para seguir recibiendo análisis profundos de los procesos políticos que están redibujando el mapa mundial. Porque entender a Europa es entender hacia dónde va Occidente. ¡Tu perspectiva enriquece este debate esencial!
📝 Nota editorial
En La Verdad Compartida no nos dejamos seducir por narrativas oficiales ni por titulares sensacionalistas. Creemos que los grandes procesos políticos merecen análisis riguroso, contexto histórico y la valentía de hacer las preguntas incómodas. El futuro de Europa afecta a todo Occidente, y por eso merece nuestra mejor atención crítica. Gracias por dedicar tu tiempo a leer análisis profundo en lugar de conformarte con simplificaciones. Explora nuestros otros artículos sobre geopolítica y únete a una comunidad que valora entender por encima de opinar sin fundamento.

Ez a cikk pontosan megmutatja, miért van válságban az EU: Ursula von der Leyen nem vezetőként, hanem válságmenedzserként építette fel a Bizottságot egy centralizált hatalmi gépezetté. Most, hogy a krízisek alábbhagytak, kiderült, hogy ez a modell nem demokratikus, hanem egy technokrata buborék, amely távol áll az európai polgárok valóságától. Az EU nem a tagállamok együttműködésére épül, hanem egy elit hatalmi játszmájára – és Ursula ennek az arca. Ha ez így marad, nem Ursula bukik el, hanem az egész európai projekt hitelessége.”
ResponderEliminarGracias por leernos y comentar en nuestro blog La Verdad Compartida, apreciamos su colaboración.
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