馃敟 Bakunin: El Pensador m谩s Peligroso del Siglo XIX

Bakunin: el arist贸crata ruso que fund贸 el anarquismo, desafi贸 a Marx y cuyas ideas armaron a una generaci贸n de terroristas. El pensador m谩s peligroso del siglo XIX.

Retrato estilizado de Mija铆l Bakunin, fundador del anarquismo colectivista ruso y figura clave en los or铆genes intelectuales de la primera oleada terrorista seg煤n la teor铆a de Rapoport.

Introducci贸n

Hay pensadores que construyen sistemas filos贸ficos desde la comodidad de una biblioteca. Y hay pensadores que construyen sus ideas en las barricadas, en las c谩rceles zaristas y en el exilio perpetuo de media Europa. Mija铆l Bakunin fue de los segundos, y eso lo convierte en uno de los personajes m谩s fascinantes, contradictorios e inc贸modos de la historia del pensamiento pol铆tico moderno. Arist贸crata ruso de nacimiento, anarquista por convicci贸n, revolucionario por temperamento y agitador por vocaci贸n, Bakunin dedic贸 su vida entera a una sola idea: que el Estado es el origen de toda opresi贸n humana y que mientras exista, la libertad ser谩 imposible. Una idea que suena abstracta hasta que uno la conecta con lo que vino despu茅s: las bombas, los magnicidios y la primera oleada terrorista que sacudi贸 Europa y Am茅rica durante cuatro d茅cadas. Bakunin no puso ninguna bomba. Pero escribi贸 las frases que convencieron a otros de que ponerlas era un acto de libertad. Y esa distinci贸n, tan c贸moda para sus admiradores actuales, merece ser examinada con m谩s cuidado del que suele recibir.

馃憫 El arist贸crata que quer铆a destruir el mundo que lo hab铆a criado

Hay algo profundamente ir贸nico en los or铆genes de Bakunin que ninguna hagiograf铆a anarquista puede ignorar del todo. Mija铆l Alex谩ndrovich Bakunin naci贸 en 1814 en una familia noble rusa en el pueblo de Pryamukhino, situado en Tver. Es decir, el hombre que dedic贸 su vida a destruir el orden de clases y la propiedad privada naci贸 en el seno exacto de la clase que m谩s se beneficiaba de ambas cosas. Esa contradicci贸n no es un detalle anecd贸tico: es la clave para entender tanto su grandeza intelectual como sus limitaciones m谩s evidentes.

Siempre se caracteriz贸 por su esp铆ritu inquieto y preocupado por la dura realidad de los obreros, y no se condicion贸 al pensamiento te贸rico, sino que fue un hombre de acci贸n: luch贸 en las barricadas de la Revoluci贸n de 1848 en Par铆s, Polonia y Alemania. Mientras la mayor铆a de los fil贸sofos de su 茅poca escrib铆an sobre la revoluci贸n desde sus gabinetes, Bakunin estaba en la calle, respirando humo de p贸lvora y pagando las consecuencias. Fue encarcelado en 1851 y deportado a Siberia en 1857, de donde se fug贸 en 1861. Una fuga que lo llevar铆a a recorrer Jap贸n, Estados Unidos y finalmente instalarse en Europa Occidental, donde pasar铆a el resto de su vida construyendo el movimiento anarquista internacional.

Esa biograf铆a de acci贸n y sufrimiento le daba a sus ideas una credibilidad que ning煤n fil贸sofo de sal贸n pod铆a igualar. Cuando Bakunin dec铆a que el Estado era un instrumento de opresi贸n, no lo dec铆a desde la teor铆a abstracta: lo dec铆a desde las celdas zaristas y desde el fr铆o de Siberia. Y eso, en los c铆rculos radicales de la segunda mitad del siglo XIX, val铆a m谩s que cualquier argumento filos贸fico.

馃 La idea que lo cambi贸 todo: el Estado como ra铆z de todo mal

El n煤cleo del pensamiento de Bakunin es tan simple en su formulaci贸n como radical en sus implicaciones. Para Bakunin, el poder pol铆tico es capaz de corromper a las personas m谩s inteligentes y abnegadas. El Estado es visto como algo superpuesto y accidental, no esencial a lo que deber铆a ser el ser humano. El Estado esclaviza al hombre, y mientras exista existir谩n las guerras; y todo gobierno, incluso si es votado por sufragio universal, termina siendo desp贸tico.

Eso ya era bastante radical para su 茅poca. Pero lo que convierte a Bakunin en algo cualitativamente diferente de otros cr铆ticos del poder es su rechazo a cualquier forma de Estado transitorio, incluida la que propon铆a su gran rival intelectual, Karl Marx. Bakunin quer铆a sustituir el Estado burgu茅s no por la dictadura del proletariado o el Estado socialista, sino por unas redes de asociaciones cuya uni贸n ser铆a rigurosamente voluntaria. Para Bakunin, la dictadura del proletariado que Marx propon铆a como fase de transici贸n hacia el comunismo no era una soluci贸n sino una trampa: el poder, una vez concentrado, no se disuelve voluntariamente. Lo que comenzar铆a como dictadura del proletariado terminar铆a siendo, inevitablemente, dictadura sobre el proletariado.

La historia del siglo XX le dar铆a una raz贸n bastante espectacular en ese punto. Pero antes de que eso ocurriera, la disputa entre Bakunin y Marx desgarr贸 el movimiento obrero europeo de una manera cuyos efectos se sienten todav铆a. Bakunin y Marx mantuvieron constantes fricciones dentro de la Primera Asociaci贸n Internacional del Trabajo (AIT), fundada en 1864, a la que ambos pertenec铆an. Dos gigantes del pensamiento radical del siglo XIX, dos visiones incompatibles de c贸mo llegar a la sociedad libre, y una animosidad personal que hac铆a imposible cualquier s铆ntesis. A partir de 1861 Bakunin luch贸 contra Marx en la Primera Internacional, de la que fue expulsado en 1872. La izquierda europea no ha terminado de procesar ese divorcio.

⚔️ Bakunin contra Marx: el duelo que parti贸 a la izquierda en dos

La rivalidad entre Bakunin y Marx es uno de los grandes duelos intelectuales de la historia moderna, y merece m谩s atenci贸n de la que suele recibir fuera de los c铆rculos acad茅micos especializados. No era solo un desacuerdo sobre estrategia revolucionaria: era un desacuerdo fundamental sobre la naturaleza humana, el poder y la libertad.

Bakunin se cans贸 de reiterar que el poder concentrado inevitablemente lleva a la opresi贸n y la explotaci贸n, sea cual fuere el actor, por lo que no se aline贸 a los postulados de Karl Marx y su c茅lebre concepto de la dictadura del proletariado. Marx respond铆a que sin un Estado transitorio que gestionara la revoluci贸n, el capitalismo simplemente se reorganizar铆a y volver铆a. Bakunin replicaba que ese Estado transitorio nunca ser铆a transitorio, que el poder jam谩s se disuelve solo. Y a帽ad铆a algo a煤n m谩s inc贸modo: que la vanguardia de intelectuales que Marx imaginaba dirigiendo ese Estado transitorio no representaba a la clase obrera sino a s铆 misma.

Bakunin se decantaba por la rebeli贸n espont谩nea de elementos desclasados y el campesinado, que abrir铆an de par en par la puerta del para铆so anarquista-ate铆sta-comunista, seg煤n se burlaba Marx. Esa apuesta por los m谩rgenes de la sociedad —los campesinos, el lumpenproletariado, los desheredados sin conciencia de clase— era exactamente lo que Marx encontraba m谩s irresponsable de Bakunin. Y lo que muchos de sus seguidores encontraban m谩s apasionante.

Lo que hace especialmente perturbador este debate, visto desde hoy, es que los dos ten铆an raz贸n en lo que criticaban del otro. Marx ten铆a raz贸n en que la revoluci贸n espont谩nea de Bakunin era una fantas铆a organizativa. Y Bakunin ten铆a raz贸n en que el Estado transitorio marxista era una trampa autoritaria. La historia del siglo XX confirm贸 ambas predicciones simult谩neamente. Lo cual, en t茅rminos filos贸ficos, es casi un milagro de simetr铆a tr谩gica.

馃挘 La frase que arm贸 a una generaci贸n: "La pasi贸n por la destrucci贸n es tambi茅n una pasi贸n creadora"

Ya a los 28 a帽os Bakunin adquiri贸 cierta celebridad por la publicaci贸n de La reacci贸n en Alemania (1842), donde escribi贸 la c茅lebre sentencia de que "la pasi贸n por la destrucci贸n es tambi茅n una pasi贸n creadora". Pocas frases de la historia del pensamiento pol铆tico han tenido consecuencias m谩s directas sobre la violencia real. No porque Bakunin pretendiera con ella un manual de instrucciones para terroristas, sino porque una generaci贸n entera de radicales la ley贸 exactamente as铆.

Kropotkin y Bakunin fueron los m谩s destacados te贸ricos del anarquismo. Exaltaban al individuo y cre铆an en la acci贸n directa, que llevaba a negar poder creador a las masas. Seg煤n su concepci贸n, el atentado terrorista superaba en eficacia a la organizaci贸n de car谩cter pol铆tica. Eso, traducido a la pr谩ctica de la primera oleada terrorista, significaba que matar a un zar, un rey o un presidente era un acto revolucionario m谩s valioso que cualquier huelga, cualquier sindicato o cualquier elecci贸n. La propaganda por el hecho, el concepto que vertebr贸 toda la violencia de la primera oleada, bebe directamente de esta l铆nea de pensamiento.

Lo que resulta m谩s inc贸modo para los admiradores contempor谩neos de Bakunin es que 茅l mismo no fue del todo inocente en esta derivaci贸n. Su aprobaci贸n de la violencia como arma contra los agentes de la opresi贸n condujo al nihilismo en Rusia y a actos de terrorismo en otras partes, con el resultado de que el anarquismo se convirti贸 generalmente en sin贸nimo de asesinato y caos. Y su relaci贸n con Sergu茅i Nech谩yev, el nihilista ruso autor del infame Catecismo del Revolucionario —un documento que describ铆a al revolucionario ideal como alguien dispuesto a cualquier crimen en nombre de la causa—, no fue precisamente la de un maestro horrorizado por las conclusiones de su disc铆pulo.

馃實 El legado: de Espa帽a a Am茅rica Latina, la semilla que no dej贸 de crecer

Uno de los aspectos m谩s fascinantes del legado de Bakunin es su alcance geogr谩fico. Mientras Marx conquistaba Inglaterra, Alemania y el norte de Europa, Bakunin conquistaba el sur y el mundo latino. En 1873 Bakunin escrib铆a con satisfacci贸n: "Es notable que en Italia, como en Espa帽a, el programa comunista-estatista de Marx no tuvo absolutamente 茅xito alguno; al contrario, el programa de la Alianza de los revolucionarios socialistas, que proclam贸 la guerra incondicional a toda dominaci贸n, a toda tutela, autoridad o poder gubernamental, fue vasta y apasionadamente aceptado".

Espa帽a fue el caso m谩s llamativo. En 1869 Bakunin encarg贸 al anarquista italiano Giuseppe Fanelli la divulgaci贸n del anarquismo en Espa帽a. Fanelli visit贸 Madrid y Barcelona y conoci贸 a Anselmo Lorenzo, que a la postre fundar铆a el sindicato CNT en 1910. Esa visita de un italiano que apenas hablaba espa帽ol, armado de textos de Bakunin y un entusiasmo revolucionario formidable, plant贸 la semilla de lo que se convertir铆a en el movimiento anarquista m谩s poderoso de Europa occidental. La CNT, la Guerra Civil espa帽ola, las comunas libertarias de Arag贸n: todo ese mundo tiene un hilo directo que lleva a Bakunin.

Este pensador fue quien m谩s influy贸 en los m茅todos anarquistas que repercutir谩n en los movimientos sociales del siglo XX. Su influencia llega hasta los movimientos antiglobalizaci贸n de los a帽os noventa, hasta ciertos sectores del movimiento okupa europeo, hasta algunas corrientes del pensamiento libertario contempor谩neo que han encontrado en Bakunin un ant铆doto filos贸fico contra tanto el capitalismo como el autoritarismo estatal de cualquier signo. Bakunin ha tenido una influencia significativa en pensadores como Peter Kropotkin, Errico Malatesta, Herbert Marcuse, E. P. Thompson y Neil Postman, as铆 como en organizaciones sindicalistas como los Wobblies y los anarquistas de la Guerra Civil Espa帽ola.

馃獮 La contradicci贸n que nadie quiere ver: el anarquista que quer铆a una dictadura invisible

Aqu铆 es donde la historia de Bakunin se pone verdaderamente inc贸moda para sus admiradores, y donde la honestidad intelectual exige ir m谩s all谩 del icono. Porque resulta que el gran te贸rico de la libertad absoluta y la destrucci贸n de toda autoridad ten铆a, en paralelo, un proyecto organizativo que contradec铆a todo lo anterior.

En su carta a Albert Richard, Bakunin escribi贸 que hay solo un poder y una sola dictadura cuya organizaci贸n es saludable y factible: es esa dictadura colectiva e invisible de aquellos que est谩n aliados en nombre de nuestro principio. Una dictadura invisible. Del hombre que hab铆a dedicado su vida a denunciar toda forma de autoridad oculta y todo poder no transparente. El historiador Peter Marshall lo se帽al贸 con precisi贸n quir煤rgica: es dif铆cil no concluir que la dictadura invisible de Bakunin ser铆a incluso m谩s tir谩nica que una blanquista o marxista, ya que sus pol铆ticas no se pueden conocer ni discutir abiertamente.

Esa contradicci贸n no invalida todo el pensamiento de Bakunin, pero s铆 complica cualquier lectura que lo presente como el h茅roe sin sombras de la libertad frente al autoritario Marx. Los dos ten铆an sus propias contradicciones. Los dos construyeron teor铆as de la liberaci贸n que conten铆an semillas de opresi贸n. Y los dos dejaron legados que sus herederos han tenido que gestionar con m谩s honestidad de la que a veces demuestran.

Para profundizar en el pensamiento de Bakunin en sus propias palabras, su obra Dios y el Estado est谩 disponible en castellano a trav茅s de Marxists Internet Archive, y el an谩lisis acad茅mico m谩s riguroso reciente en castellano puede encontrarse en la Revista de Filosof铆a de la Universidad Complutense, que public贸 un estudio exhaustivo sobre Bakunin y la memoria revolucionaria.

馃挱 Reflexi贸n final

Hay algo en la figura de Bakunin que resulta permanentemente seductor y permanentemente peligroso a partes iguales. Seductor porque su cr铆tica al Estado como m谩quina de opresi贸n tiene una lucidez que doscientos a帽os de historia no han desmentido: los Estados siguen oprimiendo, los poderes concentrados siguen corrompiendo, y la pregunta de c贸mo organizar la vida humana sin reproducir las jerarqu铆as que se pretende eliminar sigue sin tener una respuesta satisfactoria. Peligroso porque la historia de la primera oleada terrorista demuestra que las ideas tienen consecuencias reales, y que la frase m谩s brillante puede convertirse en la justificaci贸n de la bomba m谩s sangrienta si cae en las manos y en el momento equivocados.

¿Es Bakunin responsable del terrorismo que inspir贸? ¿O la responsabilidad de las ideas termina donde empieza la decisi贸n individual de quien las lee? ¿Y tiene sentido seguir leyendo a Bakunin hoy, o su legado est谩 demasiado contaminado por la sangre de la primera oleada? Estas son preguntas que "La Verdad Compartida" lanza sin pretender tener la respuesta. Porque a veces la mejor contribuci贸n que puede hacer un blog es formular bien la pregunta. El resto es vuestra tarea.

馃摙 CALL TO ACTION

Si este art铆culo te ha hecho querer leer a Bakunin directamente —o releerlo con otros ojos—, ese es exactamente el objetivo. Y si quieres entender c贸mo sus ideas se tradujeron en acci贸n real, el art铆culo sobre la primera oleada terrorista te espera en el blog: es la historia de lo que ocurri贸 cuando una generaci贸n decidi贸 tomarse a Bakunin al pie de la letra. Comparte, comenta y suscr铆bete: en "La Verdad Compartida" las ideas siempre tienen consecuencias, y siempre vale la pena rastrearlas.


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  1. Piotr Kropotkin: el pr铆ncipe anarquista — El otro gran te贸rico del anarquismo ruso, ge贸grafo de formaci贸n y arist贸crata como Bakunin, que desarroll贸 el anarcocomunismo y cuya vida es tan apasionante como la de su maestro intelectual.
  2. Sergu茅i Nech谩yev y el Catecismo del Revolucionario — El documento m谩s perturbador de la historia del radicalismo ruso, escrito por el disc铆pulo m谩s extremo de Bakunin, que describ铆a al revolucionario ideal como un ser dispuesto a cualquier crimen en nombre de la causa.
  3. La Comuna de Par铆s (1871) — El experimento de autogobierno obrero que dur贸 72 d铆as y que fue para Bakunin, Marx y toda la izquierda europea del siglo XIX el laboratorio real donde sus teor铆as se pusieron a prueba, con resultados que cada uno interpret贸 a su conveniencia.

✍️ Nota Editorial

En "La Verdad Compartida" creemos que las ideas importan: no solo como abstracciones filos贸ficas sino como fuerzas reales que mueven a personas reales a hacer cosas reales, a veces hermosas y a veces terribles. Bakunin es el recordatorio m谩s elocuente de esa verdad. Gracias por acompa帽arnos en este recorrido por las ideas que construyeron y destruyeron el siglo XX. Hay m谩s hilos por tirar, y todos conducen al mismo lugar: entender mejor un mundo que sigue siendo, en muchos sentidos, el mundo que Bakunin quer铆a destruir.

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