Desmontamos el mito de la "escasez inevitable". La crisis climática es en realidad un problema de modelo económico basado en la rapiña.
Introducción
Nos repiten, hasta el cansancio, que entramos en la "década de la escasez". Que el cambio climático traerá hambre, sed y migraciones masivas como un destino ineludible. Es una narrativa poderosa, casi apocalíptica, que nos prepara para aceptar recortes, racionamientos y un futuro más austero y desigual. Pero ¿y si todo fuera un monumental engaño semántico? ¿Y si el problema no fuera la falta de recursos, sino el sistema diseñado para acapararlos, malgastarlos y distribuirlos con brutal inequidad? Hoy, cuando el planeta produce alimentos para 10.000 millones de personas y aún hay hambre, la verdad es incómoda: no enfrentamos una crisis de escasez natural, sino una crisis de rapiña organizada. Y la historia, como siempre, tiene las pruebas.
🚨 El mito fundacional – "No hay para todos"
La narrativa de la escasez natural es antigua y conveniente. Sirve para justificar desigualdades, recortes sociales y la lógica del "sálvese quien pueda". Se nos dice que el agua se acaba, que la tierra fértil se reduce, que los recursos son limitados. Y, en parte, es cierto. Pero esa verdad física es pervertida por una mentira política: que la limitación justifica la acumulación.
Los datos desmienten el relato:
- La FAO señala que el mundo produce alimentos suficientes para alimentar a toda la población.
- El problema, según el Programa Mundial de Alimentos, no es la producción, sino el acceso: precios inflados, mercados especulativos, cadena de desperdicio (se pierde 1/3 de toda la comida).
- En cuanto al agua, un informe de la ONU-Agua revela que la crisis hídrica es fundamentalmente de gestión y contaminación, no de disponibilidad física absoluta.
El truco está en confundir "límites físicos" con "escasez administrada". Es la diferencia entre un desierto y un banco de alimentos bajo llave.
📜 El manual antiguo – Hambrunas políticas, no agrícolas
La historia está plagada de "escaseces" fabricadas. No son fenómenos naturales; son instrumentos de poder.
La Hambruna de Bengala (1943): Murieron 3 millones de personas. No porque la India no produjera arroz, sino porque Churchill ordenó desviar alimentos a los almacenes de guerra británicos y a soldados aliados, mientras prohibía las importaciones. El historiador Madhusree Mukerjee lo documenta como un "holocausto colonial".
La Gran Hambruna Irlandesa (1845-1852): El hongo Phytophthora arrasó las patatas, pero Irlanda seguía produciendo granos y ganado en abundancia. Esos alimentos eran exportados a Inglaterra bajo escolta militar, mientras un millón de irlandeses moría. Fue, como escribe Mike Davis en "Los holocaustos de la era victoriana", un "genocidio bajo el libre mercado".
Estos no fueron "desastres naturales". Fueron desastres políticos en los que la escasez fue administrada, exacerbada y utilizada para debilitar poblaciones, consolidar el control y demostrar quién tenía derecho a vivir y quién no. El patrón se repite: la comida está, pero está en el lugar equivocado, para la gente equivocada.
🏭 El modelo extractivo – La máquina de crear escasez
El sistema económico global no está diseñado para satisfacer necesidades, sino para maximizar ganancias. Esto crea escasez por diseño:
- Acaparamiento de tierras y agua: El 1% de las fincas más grandes controla 70% de la tierra agrícola mundial (Oxfam). Grandes corporaciones y fondos especulativos compran tierras fértiles y acuíferos no para alimentar gente, sino como activo financiero.
- Commoditización de lo esencial: El agua, las semillas, el suelo se convierten en activos financieros que se compran y venden en mercados de futuros. Su precio ya no refleja su valor vital, sino la especulación de los fondos de inversión. En 2020, el agua comenzó a cotizarse en Wall Street.
- Desperdicio estructural: Nuestro modelo es adicto al sobreconsumo y al descarte. La moda rápida, la obsolescencia programada y la logística global ineficiente son máquinas de crear "escasez" al consumir recursos finitos para producir lo superfluo que pronto será basura.
- El mito del "crecimiento verde": La transición energética, basada en extraer litio, cobalto y tierras raras, está repitiendo el patrón extractivo en nombre de la sostenibilidad. Son los nuevos "diamantes de sangre", creando zonas de sacrificio ambiental y humano en el Sur Global, para mantener el consumo del Norte.
🤔 La conexión climática – El chivo expiatorio perfecto
El cambio climático es real y grave. Pero ha sido secuestrado por el discurso dominante para hacer dos cosas:
1. Despolitizar la crisis: Presentarla como un problema técnico-ambiental ("emisiones de CO2") y no como un problema político-económico (modelo extractivista, capitalismo fósil). Así, la solución parece ser tecnológica (paneles solares, coches eléctricos) y no sistémica (justicia distributiva, decrecimiento del sobreconsumo del 10% más rico).
2. Preparar el terreno para el "autoritarismo climático": Si la crisis es de "escasez inevitable", entonces se justifican medidas de excepción: restricciones a los más vulnerables, vigilancia de la huella de carbono individual (mientras las corporaciones contaminan impunes), y muros fronterizos contra los "migrantes climáticos".
La trampa está servida: el mismo sistema que causó la crisis climática, ahora nos vende su solución de mercado... y nos pide que nos apretemos el cinturón.
💡 Reflexión final: ¿Escasez o justicia?
La pregunta del siglo XXI no es "¿cómo producimos más con menos?" (la vieja lógica extractiva disfrazada de verde). La pregunta correcta es: "¿Para quién producimos, y quién decide?".
Hablamos de escasez cuando deberíamos hablar de distribución.
Hablamos de "recursos naturales" cuando deberíamos hablar de "bienes comunes".
Hablamos de "adaptación al clima" cuando deberíamos hablar de "justicia climática".
¿Crees que podemos seguir llamando "crisis climática" a lo que es, en esencia, una crisis de humanidad y un fracaso monumental de nuestra organización política y económica?
📢 ¡Tu opinión cuenta!
Este artículo no es solo para leer, es para despertar. Si crees que es hora de dejar de hablar del clima y empezar a hablar de poder, COMPÁRTELO. ¿Qué ejemplo histórico de "escasez fabricada" crees que más se repite hoy? Débatelo en los comentarios.
En "La Verdad Compartida" creemos que las palabras no son neutras. Que detrás de términos como "escasez", "crisis" o "recurso" se esconden elecciones políticas e historias de poder. Este artículo busca devolverle el contexto político a la catástrofe ecológica. Gracias por leernos con espíritu crítico. Te invitamos a explorar nuestra sección de Geopolítica y Poder para más análisis que conectan los puntos entre el ayer y el hoy.

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